Foro de Periodistas de Ecuador

El freelancer lleva una carrera de resistencia

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Santiago Rosero Contreras / Especial para FOPE

Las virtudes y los inconvenientes de ejercer el periodismo como freelance son más o menos conocidos. Acaso la principal ventaja es la posibilidad de organizar tu tiempo de trabajo a tu gusto, tener una flexibilidad de horarios que te permita llevar en paralelo una vida personal plena e incluso, de ser necesario, optar por otros trabajos no relacionados con el periodismo.

Periodista freelance

Trabajas cuando quieres o cuando la misión que llevas en curso te lo exige. Tienes un objetivo y un límite de tiempo, por supuesto, pero te mantienes libre de las relaciones de dependencia obligada que, en ocasiones, pueden ser indeseables. Si lo tuyo es el extremo placer doméstico, puedes trabajar en pijama acomodado en tu cama, o bien buscarle algo de sociabilidad a esta labor solitaria instalándote en un café, o aprovechar de tu libertad de movimiento y trabajar cuando estás de viaje o, mejor aún, viajar para trabajar.

El trabajo del freelance

Pero esa libertad tiene un costo que puede resultar alto. La labor como freelance no se limita a la investigación y desarrollo de un texto. El trabajo empieza antes, en la dura tarea de proponer temas y buscar medios interesados en publicarte, y termina después, en la desgastante lucha porque te paguen.

Proponer temas y captar la atención de un editor requiere una destreza técnica y un soporte que solo puede darte tu propio trabajo. Si en un email no eres capaz de resumir ordenada y atractivamente tu propuesta, lo más probable es que no te respondan, aunque el tema en sí mismo parezca interesante. Un párrafo bien armado puede bastar, pero lograrlo necesita la suficiente precisión. Escríbelo, rescríbelo cuantas veces haga falta. Demuestra con él lo que puede dar tu redacción y tu síntesis. Considera que el trabajo ya empezó ahí. En mi caso, más de una vez he utilizado partes o la totalidad de esos párrafos para incluirlos en mi texto definitivo.

Se debe ser atrevido

Como muchos otros, el oficio de periodista es una pared que se levanta bloque a bloque. Si a tus propuestas puedes sumar muestras de tu trabajo previo, y si ese trabajo goza de suficiente calidad, posiblemente te encaminarás como periodista independiente. Si antes de convertirte en freelance no trabajaste en un medio de manera fija, es decir si no tienes un cuerpo de trabajo que te respalde, puede ser que en ese párrafo, en esa propuesta bien plasmada, en ese tema con un enfoque novedoso esté el inicio de tu carrera. Y si en esa ocasión las cosas no se dan, vuelve a intentarlo, toca otras puertas, atrévete una y otra vez mientras sigas dispuesto a entregar lo mejor de ti al periodismo, aunque ya hayas entendido que vendrá un camino con ineludibles frustraciones.

El no ya lo tienes, busca un sí

Yo siempre he trabajado como freelance, y empecé cuando aún no terminaba mis estudios. Un día de 2003 vi en la percha de un supermercado de Quito la revista Rolling Stone. Era la edición cono sur, que cubría Colombia, Perú, Panamá, Venezuela y Ecuador. Pocas horas después de haberla comprado, envié un email para ofrecerme como colaborador.

Yo era apenas un proyecto de periodista, pero tenía el sueño de ver mi nombre impreso en esas páginas. Al cabo de unos días me pidieron una prueba de mi trabajo, algo que tuviera relación con el tipo de textos que publicaba ese medio. No tenía nada listo, así que escribí una reseña de un disco que acababa de presentarse en el país. Poco después me llamaron para decirme que me encargaban la corresponsalía de la revista en Ecuador. Yo no podía creerlo. La aventura duró cuatro años magníficos, hasta que lamentablemente la revista salió de circulación.

El haber trabajado para Rolling Stone me permitió más tarde acceder a Travesías y Gatopardo, revistas que hacían parte de la misma casa editorial y que también constaban en lo más alto de mis aspiraciones. No solo que tuve la oportunidad de publicar en dos de los medios más prestigiosos del continente, sino que lo hice con la guía y el apoyo de Leila Guerriero, una de las plumas más destacadas de la no ficción en español y hasta hoy editora de ambos títulos. Más tarde me llegó el momento de trabajar para Etiqueta Negra, considerada revista de culto en el mundo del periodismo narrativo, y gracias a un trabajo publicado en sus páginas quedé finalista del premio de periodismo Gabriel García Márquez, que otorga la FNPI.

No todo es victoria

Contado así, este relato pareciera estar hecho exclusivamente de logros, pero en los años que comprenden los momentos mencionados -14 desde que empecé en el oficio- también constan, con una presencia muy necesaria y aleccionadora, tantas experiencias de frustración y de dudas, meses llenos de tiempo y de libertad para ser periodista, pero sin un solo encargo y sin una sola propuesta aceptada; cuántas ocasiones en que sentí que el periodismo no me daba lo que yo estaba dispuesto a entregarle con tanto esfuerzo. Muchos trabajos ya terminados se me acumularon sin haber logrado publicarse. Entonces, abrí un blog, cuyo título hace referencia a lo que en ese momento parecía una causa perdida: elrestoesmio.

Ser periodista freelance es una opción que te garantiza cierta autonomía, pero con frecuencia esa misma autonomía convierte tu labor en una carrera de resistencia. Si tienes la suficiente energía, bienvenido.

¿Quieres ver uno de sus trabajos en su formato original?

El fotógrafo ciego: revista Gatopardo, México, abril de 2016.

 

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