Foro de Periodistas de Ecuador

Lo que aprendí de Los Papeles de Panamá

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Los Panama papers confirman una tradición, aquella que enseña que una buena historia se logra quemando pestañas y gastando suela. Un arcaísmo en la era de las innovaciones. Los Papeles son, además, la materialización de dos conceptos relativamente nuevos: periodismo de datos y periodismo colaborativo.

El periodista Paúl Mena Mena

Una vez escuché a una colega que el periodismo siempre ha sido de datos. ¿O qué es lo que hemos estado escribiendo todos estos años sino datos?, razonaba. Lo cierto es que el periodismo de datos consiste en el uso de herramientas tecnológicas para analizar grandes cantidades de datos -miles, millones- y encontrar en esa marea de cifras un hecho de relevancia.

En el caso de Los Papeles, ese trabajo de organización y análisis de datos fue realizado en mayor parte por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, conocido como ICIJ por sus siglas en inglés. El Consorcio ordenó 11,5 millones de documentos que un hacker anónimo había tomado de los ordenadores de una de las firmas legales más grandes y oscuras del mundo, la panameña Mossack Fonseca.

Los técnicos del Consorcio habían organizado la documentación de tal forma que se podía consultar por país. Así, cada jurisdicción tenía limitadas las millas náuticas que le correspondían en ese océano de información. El Consorcio nos invitó a navegar en esas aguas para buscar temas de interés relacionados a Ecuador. Nos sentíamos como náufragos sujetos a los restos de un barco. Lo mejor sería, pensamos, construir una embarcación a la medida de nuestras posibilidades.

Para hacerla, tomamos una base de datos que el Consorcio había construido con personajes relacionados a Ecuador y la cruzamos con otras bases que teníamos disponibles por nuestros trabajos anteriores. Fueron varios los criterios que utilizamos. Una parte del trabajo, en la que yo me concentré, consistió en buscar a los funcionarios públicos que aparecían en Los Papeles. El objetivo era establecer si habían declarado ante la Contraloría General del Estado las empresas offshore a las cuales aparecían vinculados.

Al final, escribí reportajes sobre cinco personajes: los exgerentes de Petroecuador, Álex Bravo y Pedro Merizalde; el embajador de Ecuador en Panamá, Galo Enríquez; y dos exfuncionarios públicos, Juan Vinelli y Esteban Uribe. Las historias se publicaron en El Universo.

 

Del periodismo investigativo al periodismo de datos y las miradas múltiples

 El periodismo de datos afina la mirada del periodista investigativo, pero no es ni el principio ni el fin de una investigación. Su mayor utilidad es permitir la mirada general sobre un tema para reconocer un problema específico. Ayuda a plantear la hipótesis y a reformularla. El resto son técnicas investigativas del periodismo tradicional: recabar documentación, buscar fuentes, contrastar información…

La polémica alrededor de la objetividad, que el periodismo ha discutido desde finales del siglo XIX, se mantiene en el periodismo de datos. Las cifras refuerzan el espejismo objetivo. Lo cierto es que ningún análisis escapa de la subjetividad. El criterio que el periodista elije para analizar los datos modela la mirada general que obtiene de ese examen. Esto no es, de ninguna manera, una puerta abierta para la deshonestidad. Por el contrario, confirma la necesidad de la ética. Reafirma que, en periodismo, la ética y la técnica son inseparables.

Una de las mayores fortalezas de Los Papeles es que permitió la mayor cantidad de perspectivas posibles para analizar los datos, pues el Consorcio creó una plataforma de discusión donde más de 400 periodistas podían compartir sus hallazgos y plantearse temas conjuntos.

Una muestra. Colegas holandeses, de los periódicos Trouw y Het Financieele Dagblad, nos contactaron pues estaban tras una historia que concernía a Ecuador que, en medio de tanta información, no habíamos identificado. Era un caso de posible defraudación tributaria que involucraba a la empresa china CWE y su proceder en dos obras públicas ecuatorianas a su cargo, la hidroeléctrica Toachi-Pilatón y la obra hidrológica Cañar. En la trama de corrupción participaban empresas de Suiza, Holanda, España, Canadá, Panamá, Islas Santa Lucía y, por supuesto, Ecuador. Decidimos emprender un trabajo colaborativo.

La Escuela de Comunicación y Medios de la Universidad Estatal de Montclair acaba de publicar un estudio sobre los modelos de periodismo colaborativo. Clasifica a Los Papeles dentro del tipo “temporal e integrado”, caracterizados por ser proyectos únicos en los que medios asociados comparten contenido, datos y recursos a nivel organizativo. Esta definición describe bien el trabajo que publicó el ICIJ, que develó la participación de altas autoridades mundiales en negocios con offshores.

Yo prefiero el tipo “temporal y por separado” para definir nuestro trabajo con los holandeses. Este consiste en proyectos únicos en los que los colaboradores crean contenido por separado y lo comparten. La clave para el éxito del trabajo fue establecer de antemano el alcance de la colaboración, es decir, definir en qué trabajaría cada equipo y asegurarse de que el compromiso esté dentro de sus posibilidades. He escuchado de experiencias donde eso no queda claro y el resultado es el conflicto. Nada de aquello sucedió en nuestro caso. Nuestros pares holandeses recabaron información en su país y la compartieron; nosotros, lo mismo. En ambos casos, las colaboraciones debían someterse a la rigurosidad del otro equipo. Al final, ellos publicaron su historia; nosotros, la nuestra.

Cuando pienso en la experiencia de Los Papeles me gusta que el resultado fue eso, historias. Historias que partieron de datos, pero no se quedaron en ellos. Hay una metáfora que Juan Villoro usa para describir el trabajo del periodista, del cronista específicamente. Dice: “el cronista va demasiado rápido, distingue un arquetipo antes que la gente, sospecha (…) que cada cosa es estuche de otra: el tenedor es la radiografía de la cuchara”. Quizás, las cifras sean ese tenedor. Pero la historia, la exquisita historia, es una sopa.

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